En su cumbre está el Santuario de la Virgen del Toro o de Monte Toro (perteneciente a la orden franciscana), construido a partir de 1670 sobre una antigua iglesia gótica. A través de un gran portal, se accede a un patio interior encalado donde un monumento nos recuerda a los menorquines que emigraron a Florida en el siglo XVIII, una escultura hecha por Josep Viladomat en 1976, el cual nos conduce hasta una pequeña iglesia construida, entre finales del siglo XVI e inicios del [[XVII]], sobre la originaria iglesia gótica. En la actualidad, permanece abierta todos los días para los visitantes, donde se puede contemplar la imagen tallada en madera de la Virgen del Toro, patrona de los menorquines. La iglesia conserva un curioso portal decorado con dos carátulas. El interior es de una sola nave, con tres capillas en cada lado. Gran parte de la fachada del Santuario de la Virgen del Toro está pintada de color blanco.